Argentinos a la vanguardia mundial de generación de biocombustibles con microorganismos

La calidad de investigación argentina quedó demostrada otra vez en un gran avance sostenible.

Investigadores argentinos de las universidades nacionales de Río Cuarto y de Villa María, en Córdoba, han logrado producir biocombustible a partir de una nueva fuente no convencional de materia prima denominada lactosuero, un residuo contaminante que generan en grandes cantidades las industrias de la región que elaboran quesos.

Tal como adelantamos en El Intransigente, los científicos argentinos han usado un microorganismo que tiene un alto potencial biotecnológico en comparación con otros que comúnmente se utilizan en la industria, lo cual convierte en novedosa la investigación de los científicos universitarios.

Como resultado de la investigación pudieron producir bioetanol, cuya purificación lo hace apto para ser utilizado en las naftas de uso común para los automóviles. Lo consiguieron aislando microorganismos que tienen la capacidad de utilizar la lactosa presente en el suero del queso.

Toneladas

Por año, Argentina produce alrededor de 9 millones de toneladas de suero de queso, cita el portal especializado Residuos Profesional. El 60% de esa cantidad es desechado y, cuando no se utiliza, es necesario tratarlo como un efluente industrial para no contaminar suelos, napas, ríos o lagunas.

El bioetanol o biocombustible que se logró producir en la Universidad es el conocido como “de primera generación”, denominado así por el tipo de sustrato que utiliza, es decir, el compuesto azucarado que pueda hacer crecer la levadura y, consecuentemente, permitir la producción de combustible. También son llamados así porque se obtienen de residuos de la industria, como por ejemplo del maíz o, como en este caso, a partir del lactosuero.

Y ahora, claro, se espera más biocombustibles de organismos si precedentes