Burbujas de amor en cuarentena: se casaron con barbijo ante un juez muy precavido

Crónica de una boda en Santa Fe en tiempos de pandemia. «Para nosotros, fue una alegría igual», contó Germán.

Fiama Cornbier y Germán Paolini sonrieron cómplices, como en los siete años que llevan enamorados. Hablaron con las miradas, porque sus labios estaban tapados por los barbijos. El casamiento ante el Estado en medio de la pandemia por coronavirus era un desafío.

Entraron al Registro Civil de Santa Fe con todas las prevenciones: la sala desinfectada contra el COVID-19, los dos testigos con las manos empapadas de alcohol en gel y el fotógrafo a prudente distancia. Y ahí, los esperaba otra novedad: una placa de acrílico entre ellos y el juez, Horacio Profeti.

El amor sin barreras que se estaban por jurar incorporaba una coraza plástica a la escena de la “nueva normalidad”.

Germán está acostumbrado a los riesgos: trabaja colgado de un arnés, a 14 metros de altura, en la instalación y el mantenimiento de líneas de baja y media tensión de la Empresa Provincial de Energía.

Y Fiama es firme defensora de los reglamentos: estudia en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Litoral. Por eso, cumplieron al pie de la letra las instrucciones sanitarias para el casamiento: no hubo arroz al final y los familiares, que querían abrazarlos a la salida, no fueron.

Los únicos privilegiados fueron los testigos: Gisela Silva, hermana de Germán, y Alexis Cornier, hermano de Fiama, más el fotógrafo Nicolás Yapert, que estaba contento porque pudo trabajar luego de más de 100 días de parate por la cuarentena.

Los anillos, la bendición religiosa evangelista, la fiesta y la luna de miel quedaron para enero “si Dios quiere” y aparece un alivio a los contagios.

“El juez nos comentaba que era raro casarse con un acrílico de por medio, pero que era necesario para apuntalar los cuidados. Para nosotros, fue una alegría igual, porque llevamos siete años de novios, hace cuatro nos acercamos a una iglesia cristiana de Santa Fe, nos ayudamos con los estudios y los proyectos, pensamos en formar una familia juntos y ya queríamos convivir. Para lo demás, habrá tiempo, pero ahora estamos muy contentos”, relató Germán.

Y Fiama y Germán se corrieron el tapabocas, se dieron un beso muy ansiado y comenzaron a ser felices, contra viento y pandemia.