Cómo desinfectar el teclado de tu computadora sin que corra riesgo

En tiempos de coronavirus, el contacto con todas las superficies es un tema fundamental. Una serie de consejos para limpiarlas y no dañar el funcionamiento de los dispositivos.

Los dispositivos tecnológicos están constantemente en contacto con nuestras manos: celulares, tablets y las notebooks con sus periféricos encabezan el listado. En innumerables ocasiones se ha dicho que las pantallas y los teclados tienen tanta o más suciedad que el inodoro de un baño público. Por eso, máxime en tiempos de coronavirus, es fundamental desinfectar esas superficies y saber cómo hacerlo para no dañar el funcionamiento de los dispositivos.

Cómo limpiar un teclado

Aunque resulte obvio, el primer paso es lavarse las manos. Por lo demás, esa costumbre debería seguirse cada vez que vamos a tipear, para no llevar bacterias al teclado. En términos de prevención (no sólo se trata de limpiar, sino también de cuidar la limpieza) hay algunas recomendaciones útiles, por ejemplo usar una funda para el periférico cuando no está en uso, aunque el plástico sobre el keyboard parezca una escena demasiado ochentosa.

Para comenzar con la higienización propiamente dicha, lo primero que hay que hacer es desconectar el periférico o apagar la notebook. El siguiente paso es algo precario, aunque es de suma utilidad: sacudir el teclado boca abajo, para que caigan las migas y la suciedad. Es ideal contar con un dispositivo de aire comprimido, que se emplea para llegar a los rincones de difícil acceso. Los mismos se consiguen en casas de informática. Si no tenés uno, una alternativa es usar un secador de pelo con aire frío.

Es tiempo de limpiar. Para hacerlo conviene usar un hisopo embebido con alcohol isopropílico, sin que el algodón esté demasiado húmedo. Una buena alternativa es el uso de toallitas desinfectantes. Finalmente, pasar un pañuelo de microfibra: la idea es evitar el uso de cualquier elemento que pueda perder pelusas, que irán a depositarse entre las teclas.

No está de más advertir que no se deben utilizar líquidos de limpieza abrasivos, como los que contienen amoníaco o disolventes. Tampoco toallas de papel, que al romperse terminan siendo más un inconveniente que un remedio. Asimismo, hay que tener siempre en cuenta que las soluciones líquidas deben aplicarse primero en un paño y no directamente sobre los equipos electrónicos.

En el mercado se ofrecen algunas soluciones más excéntricas, como una sustancia pegajosa que se parece al slime con el que juegan los chicos. Al apoyarse sobre el teclado, esa masa se incrusta en los rincones y, sin dañarlo, saca toda la suciedad cuando se la retira.