¿Cómo funciona la memoria en los perros?

Hablamos de muchas cosas respecto de nuestros mejores amigos, pero un tema puntual encierra muchos misterios y preguntas sin respuestas: la memoria de los perros, un fenómeno muy poco estudiado y en el que muchos científicos incluso se contradicen entre quienes creen que estos animales tienen memoria de largo plazo y otros que aseveran, por el contrario, que es de muy poca extensión en el tiempo.

Lo cierto es que hasta hoy no existe evidencia científica de la ubicación temporal de un perro, por ejemplo, con determinada hora. Sin embargo, en millones de familias -quienes tienen mascotas- con total seguridad pueden afirmar que los perros tienen memoria y saben cuándo es la hora de comer, entre otras particularidades. Entonces, la pregunta que cabe es la siguiente: ¿los perros u otros animales, pueden entender el tiempo como nosotros o de otra forma?

La ciencia

Los científicos, al momento de analizar la memoria a largo plazo de los animales, diferencian entre memoria implícita y declarativa. Según el sitio Mis Animales, “en los humanos, la memoria implícita a veces se llama memoria muscular. Por este proceso se almacena información que se usa de modo inconsciente. Una vez que aprendemos a montar en bicicleta, a atar nuestros zapatos, o tocar el piano, lo recordamos sin tener que pensar en ello”.

En tanto, “la memoria declarativa o explícita almacena información de hechos que suceden o cosas que aprendes a lo largo de tu vida. Así, esta se compone de experiencias personales. La memoria declarativa hasta hace poco se venía considerando un rasgo exclusivamente humano, pues otorga la capacidad de traer a la conciencia, de forma voluntaria, episodios o hechos de nuestra vida. Gracias a la memoria declarativa podemos revivir experiencias que ocurrieron hace tiempo, y contar o escribir la historia de nuestra vida”.

En la memoria declarativa existen dos subtipos: por un lado, la memoria semántica, que se refiere al almacén de todo el conocimiento que podemos evocar de forma explícita que no tenga que ver con recuerdos propios. Por ejemplo, saber hechos históricos o reconocer objetos. Es una base de datos personal de conocimiento del mundo a la que acudimos voluntariamente.

Por otro lado, la memoria episódica, que es la que permite a una persona recordar sucesos o experiencias personales pasadas, qué cosa estaba sucediendo, o dónde y cuándo ocurrió. Para esto se requiere tres elementos: 1) el sentido del tiempo subjetivo; 2) la conciencia de este tiempo subjetivo,; 3) la noción de un ‘sí mismo’ que pueda ser ubicado a lo largo del tiempo subjetivo.

Volviendo a los animales en sí, una de las pruebas de los investigadores es la memoria episódica, es decir, si el can tiene la capacidad de regresar a la memoria de los recuerdos para saber cómo responder en el presente. Así se concluyó que los perros y otros animales tienen recuerdos implícitos. Los científicos han estudiado memorias episódicas en monos, ratas, abejas y algunas aves, y todos tendrían la capacidad de recordar los hechos básicos sobre un evento: qué, dónde y cuándo.