Cómo obtener vitamina D ante la falta de sol en la cuarentena

Hay que perseguir los rayos según la hora que den en las ventanas o el balcón y buscarla en determinadas comidas.

La fuente natural de vitamina D para el ser humano es su síntesis en la piel por exposición a la radiación ultravioleta del sol. ¿Pero qué ocurre cuando, por falta de espacio, balcones mal orientados o días nublados el sol no asoma? Se producen dolores musculares, los huesos se debilitan, el ánimo afloja. Prolongada en el tiempo, la falta de sol puede ser peligrosa, por eso los especialistas dan consejos para buscar caminos alternativos hacia la vitamina D.

«El riesgo de deficiencia de vitamina D aumenta cuando hay poca exposición a la radiación UV, altas latitudes, climas rigurosos, en otoño e invierno, en las ciudades con contaminación y, por supuesto, la reclusión en los hogares, como ocurre en esta cuarentena», explica la doctora Beatriz Oliveri (M.N. 55.648), médica osteóloga, especialista en osteoporosis.

«Un grupo de riesgo especial son los adultos mayores, cuya capacidad de síntesis es casi un 70 por ciento menor que la de una persona joven. Además son los más estrictamente sujetos a este confinamiento», remarca Oliveri. Y agrega que la falta de vitamina D se asocia con mayor prevalencia de las enfermedades que son de riesgo para COVID-19: diabetes, hipertensión y patologías cardiovasculares.

La vitamina D se puede obtener en lácteos, cereales “fortificados” y los pescados grasos, como el salmón, la caballa y las sardinas.

Existen también suplementos de vitamina D para ingerir en gotas en forma diaria o semanal. También hay dosis mayores en cápsulas o en solución líquida, que se indican una vez por mes, bimestral o trimestralmente. Se encuentra además en multivitamínicos y en presentaciones asociadas al calcio.

«La forma y dosis de vitamina D debe ser indicada por el profesional médico ya que puede causar intoxicación si se ingiere en dosis excesiva», advierte la especialista.