Cosquín Rock online: cómo fue el segundo día del gran festival

Terminó el gran evento del rock local y latinoamericano a la distancia, por streaming, debido a la pandemia. Entre sábado y domingo, 170 mil personas accedieron a su plataforma virtual para ver a más de 70 artistas en sus cuatro escenarios sincronizados.

“Si ustedes se cuidan, cuidan a los demás. Les doy un abrazo y espero verlos en 2021 en un gran escenario, frente a frente”, cobija León Gieco a las 21.30 de este domingo en el Cosquín Rock online. ¿Quiénes olvidarán su entrega a la distancia? En esta versión virtual del festival, al cual asistieron 170 mil personas en total (todo el fin de semana), León ofrece su voz intacta, su guitarra y su armónica. Y confía: “Hace 120 días que estoy metido en mi casa. No quería exponerme, así que decidí hacer este recital desde acá”.

Con apenas cuatro temas (El desembarcoEl fantasma de CantervilleLa memoria Sólo le pido a Dios) Gieco conecta con lo esencial casi en el cierre del Cosquín Rock, que se reinventó -por la cuarentena- con esta interfase interactiva y por streaming. Y el domingo hizo convivir a 35 bandas en sus cuatro escenarios simultáneos (y con cuatro cámaras a elección) desde la web www.cosquinrock.net: el Luna Park, el Teatro Vórterix, La Trastienda y el Teatro Roxy, alternativo.

“Quiero agradecer a los grupos de todos los países que fueron parte de este festival de rock. El más importante que tenemos acá”, describe León. Quedan, para el final, Él Mató a un Policía Motorizado, Molotov, y Trueno, desde las 21.50, con sus agites traperos empáticos con los pibes reprimidos por la policía. En vivo para el mundo, en este Cosquín Rock multiplicado gracias a la virtualidad: un antídoto de alto calibre contra la extendida crisis escénica que generó la pandemia.

¿Qué momentos fueron clave en esta segunda jornada, desde temprano? A las 16, la española Rizha desplegó su trance de rap desde Vorterix. De lo mejor en el arranque dominical, junto con la algarabía rockera de Mamita Peyote y las canciones de Paz Carrara en el Luna Park. A las 16.35, Zoe Gotusso, ex Salvapantallas, hará en el templo del box, sola con su guitarra, canciones nuevas “en medio de esta situación rarísima que estamos viviendo”.

Su tema Un bossa + suena a bolero conmovedor, con una leve batida de bossa-nova. Luego Zoe explora una sutil versión de Detrás de ti, del uruguayo El Príncipe, y otra, dulcemente dolida, de la milonga Guitarra, dímelo tú, de Atahualpa Yupanqui, y su leve hit Monoambiente en Capital. En segundos, Massacre encenderá La Trastienda con su rugoso skate punk, y en Vorterix, Julián Kartún marca su humor ingenioso al frente de El Kuelgue, con guitarras funky, bronces rioplatenses y una concepción teatral de lo musical. Aunque a las 17.05 la pantalla cambia a negro abruptamente y alguien deduce desde el chat: “¡Se pasaron de tiempo!”.

El metal de doble bombo de los peruanos de Gaia, grabados especialmente, vibra a la par de los ecuatorianos Guardarraya, en Vórterix, con su polirritmia folklórica, justo cuando Letizia Vocos despide sus melodías amables en el Roxy. Allí donde aparecerá Dalia Gutmann con su rutina de stand-up: “¡No tengo nada de rooock! Si veo a los Stones por la calle ni los reconozco”, bromea Gutmann. “Nunca entendí qué mierda es el streaming”, improvisa, antes de Guille Aquino, con su propia comicidad sin respiro.

Enseguida vendrán grupos latinoamericanos en los otros escenarios: los mexicanos Surfistas del Sistema; los bolivianos de Matamba; Miss Caffeína, de España; y la chilena Cami, con su enérgica raigambre andina y su pañuelo verde anudado al micrófono. Como dijeran los de Gaia: “Queremos agradecer a José Palazzo y a todos los que reman en este barco en plena crisis”.

Zoe Gotusso toma distancia del micrófono antes de volver al ataque. Foto: Prensa Cosquin.

Para paliar la angustia aparece otra humorista en el Teatro Roxy, delante del telón rojo: Fernanda Metilli, con hilarantes situaciones de cuarentena: “Extraño verles la cara a mis viejos… ¡Siempre enfocan mal la cámara en las videollamadas!”. A las 18.15, en La Trastienda muestran su poderío ska los paraguayos Kchiporros, y en la pantalla de Vórterix les toca los 4 Pesos de Propina, de Uruguay.

Cinco minutos después, Los Ratones Paranoicos se materializan en el Luna Park sin público. ¿Habrá podido Hernán Casciari, leyendo cuentos magnéticos en el Roxy, competir con el legendario rocanrol de la banda de Juanse? Los Ratones comienzan relajados con Ceremonia, suben el clima con Sucia estrella y acentúan su experiencia con más obras sin extinción: Slide y Sucio gas.

A las 18.33 se corta la transmisión online desde el Luna, pero se acomoda a los segundos para escucharlos hacer Líder algo especial y Rainbow. Rescatan otra perla de 1988, Una noche no hace mal, y valdrá escuchar su Rock del pedazo desde la quinta cámara: la de la Experiencia VR (en 360 grados). La producción tuvo en cuenta los inconvenientes técnicos del sábado y ofreció repechaje: repetirá completos los shows de Attaque 77 (el lunes a las 21), A.N.I.M.A.L. (el martes) y Los Tipitos (el miércoles) en la plataforma oficial.

Rata Blanca brilló con la intensidad que tiene como marca registrada. Foto: Prensa Cosquin.

Pero falta mucho para terminar. A las 19 llega al Luna la banda La Que faltaba, del exbajista de Los Piojos, Miguel Ángel Rodríguez. Y un usuario del chat tira un chiste picante: “La lista es más piojosa que la de Ciro”. En Vórterix aflora la psicodelia latino-blusera de Los Espíritus, y en La Trastienda otros eligen a Turf, con luces chispeantes sobre sus mamelucos blancos: como agentes sanitarios del pop-rock.

Allí mismo, media hora más tarde inicia un cuelgue mayor: Los Cafres. Algo en el sonido no conecta bien, y los del chat hacen catarsis: “¡Es la nueva normalidad!”, bromea uno. Y otro le retruca: “Fumate un fasooo”. En tanto, en Vórterix, el trío Vanthra -de Fernando Ruiz Díaz- arma distorsiones sobre batería, bombo legüero y aditamentos digitales. ¿Lo original? Un guiño a Es todo lo que tengo y es todo lo que hay, de Lisandro Aristimuño, antes de Magia Veneno.

En el Luna Park, Las Pastillas del Abuelo abrevan en su visión casi tanguera del rock barrial. ¿Qué dice el dictamen del chat? “¡Estamos esperando a Rata Blanca con mucha manija!”. Recién a las 20.15 arderá el Luna con el agudo metal de Adrián Barilari, Walter Giardino y compañía. Pero a las 20.05 empieza la sesión grabada de Monsieur Periné, desde Bogotá, con su fusión de pop alternativo, bolero y gypsy jazz.

Con un click a la pantalla de La Trastienda se ingresa al mundo de las cumbias de Damas Gratis con Pablo Lescano. “Somos los dueños del pabellón. ¡Arriba guacho!”, largan en el chat. Cuarenta minutos después, en el Luna, la épica atemporal de Rata Blanca deja picando la sintonía para el hard-rock perfeccionista de Air Bag en La Trastienda. “Rata Blanca está sonando tremendo” y “¡flasheo castillos y hobbits cantando!”, comentan en el chat. Sin duda fueron, junto con el show de Ciro y Los Persas del sábado, uno de los hitos en vivo desde el Luna Park.

Molotov, en tono rojizo, puso su cuota de rock. Foto: Prensa Cosquin.

Allí, a las 21, seguirá Kapanga con su fórmula fiestera. “¡Te levanta un muerto, el Mono!”, teclean los fans del dueño de El Mono Relojero. Y, en Vórterix, la Joaqui brinda su hip-hop exigente y se emociona: “Qué lindo expresar todo lo que una lleva dentro”. Y a las 21.15 exactas se apersona León Gieco, solamente con guitarra, voz y armónica, delante de un telón en su propia casa. Sólo cuatro temas-himnos le bastaron para demostrar porqué su vigencia es interminable.

Ya a las 21.35 se abre el último segmento del Cosquín Rock 2020. Molotov enciende el aire interactivo desde México, y, en La Trastienda, El Mató a un Policía Motorizado enarbola su amplia gama de rock indie, con ese pico exquisito que es El tesoro. Una de esas obras que trascenderán la distancia física y la ansiosa vida virtual.

Los más curiosos por lo emergente tienen un interés focal en el adiós del festival: Trueno. El joven trapero dispara sus rimas urgentes desde Vórterix, a las 21.50. Y si, hace poco declaró “el trap es el nuevo rock” y muchos puristas se escandalizaron, no tendrá medias tintas para los tibios en Cosquín Rock: “Yo soy el vocero del ghetto. Me voy pa’l estudio y no me sale mal un estribo”. Y remata: “En mi barrio los guachos mueren por drogas. Así que me pensá dos veces antes de escribir por moda”.