Día del Animal: los aliados más queridos de las familias para sobrellevar la cuarentena

Las mascotas cumplen un papel fundamental en estos días de encierro. Mejoran el clima en los hogares, entretienen a los chicos y dan pasaporte para salir un rato a la calle.

El 29 de abril se conmemora el Día del Animal en la Argentina. En el período de aislamiento, hay personas que hacen la cuarentena junto a su familia, su pareja, un amigo o hay quienes se encuentran absolutamente solos. Aunque puede suceder que estén acompañados de una mascota. Y eso ya cambia el panorama afectivo.

Un animal de compañía, como un perro o gato, puede brindar beneficios físicos, mentales y sociales. Desde una simple pero cálida caricia con su lengua al despertar, hasta una tarde de juegos y diversión. Es importante destacar que los animales no tienen poderes sanadores, pero si hay estudios que demuestran que ellos son causa de que las personas estén más sanas.

“Las relaciones entre personas y animales forman parte de un área respetable de investigación llamada antrozoología”, explica Marcos Díaz Videla, doctor en Psicología (M.N. 40.229) y especialista en esa materia.

El especialista señala que, gracias a las demostraciones científicas realizadas a lo largo del tiempo, se evidenció que las mascotas otorgan un sinfín de cuestiones positivas y vínculos afectivos para el ser humano. ¿Cómo cuáles? Por ejemplo, los que tenían mascotas presentaban menores niveles de presión arterial y colesterol, realizaban menor cantidad de consultas médicas o tenían menos sentimientos de soledad y mayor autoestima en comparación con quienes no contaban con un animal en su hogar.

El aislamiento y la falta de contacto con otras personas deprime al sistema inmune y lo vuelve más vulnerable ante varias enfermedades. “En cuarentena tenemos que limitar nuestro contacto e interacciones sociales, es decir, aislarnos. Pero aislamiento no es sinónimo de soledad”, argumenta Díaz Videla.

Las telecomunicaciones y las redes sociales contribuyen a favorecer el intercambio entre los individuos, pero carecen de calidez de la proximidad física. Acá es cuando los animales cobran un valor adicional: “Está demostrado que, cuando las circunstancias vitales incrementan las necesidades de acompañamiento, las mismas pueden ser aliviadas por perros y gatos. Esto sucede cuando una enfermedad reduce la movilidad de las personas, tienen acceso limitado a relaciones de apoyo o viven solas”.