El otoño de los alérgicos: cómo evitar que los estornudos nos asusten en la pandemia

Es época de mocos y resfrío por el cambio de clima. Pero el temor al COVID-19 puede generar miedos innecesarios.Una clave: las alergias no dan fiebre.

Los pacientes alérgicos no presentan un mayor riesgo de poder contraer COVID-19, aseguran los médicos. Sin embargo, algunos pacientes pueden llegar a confundir los síntomas normales de la alergia.

«Es temporada alta de ácaros. Los alérgenos del interior de las casas, como ácaros, epitelios de mascotas y hongos son las principales causas de alergia respiratoria, asma y rinitis», recuerda a Con Bienestar el doctor Claudio Parisi (M.N. 95.292), jefe de las secciones de Alergia en Adultos y Pediátrica del Hospital Italiano.

Según datos de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica, entre el 20 y 25 por ciento de la población tiene rinitis alérgica. «El otoño y el invierno, son épocas de virus y de alergias. Como las temperaturas son más bajas, permanecemos más tiempo en lugares cerrados y poco ventilados», explica Parisi.

Tos seca, lagrimeo, picazón nasal, en algunos casos dificultad para respirar e incluso pérdida de sabor y olfato pueden ser las señales producidas por la alergia. Parisi remarca que la principal diferencia entre la infección por coronavirus y otros cuadros virales, es que las alergias no dan fiebre.

Consejos

Para reducir el contacto con los alérgenos, es importante mantener las casas limpias y ventiladas. También usar trapos húmedos para no levantar polvo porque si se dispersa en el aire, puede entrar más fácilmente a la vía aérea y ojos. Otras recomendaciones del especialista, son:

– Lavar las sábanas una vez por semana a una temperatura de 60º C y si es posible secar la ropa al sol.

– Evitar el humo del tabaco.

– Usar con cautela la lavandina y otros desinfectantes ya que pueden irritar la vía aérea.