¿Estamos ante una «epidemia» de miopía infantil?

Es urgente actuar desde edades muy tempranas para que se minimicen los efectos. La clave está en que la vista descanse de los dispositivos y en aprovechar la luz exterior.

Por entretenimiento o por estudio, los chicos no sacan la vista de la pantalla. La usan para jugar, para comunicarse con sus amigos a través de videollamadas o para hacer la tarea.

Al enfocar la visión en los dispositivos electrónicos, hacen un esfuerzo y los ojos lo notan: hay chicos con cefaleas, sensación de visión borrosa o dolores oculares. Sucede que, en la tarea de ver, los músculos de los ojos hacen un esfuerzo para concentrar la mirada en un punto.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se calcula que en 30 años la miopía puede afectar a la mitad de la población mundial. Es urgente entonces actuar desde edades muy tempranas para que se minimicen los efectos.

Es fundamental el descanso de la vista de los dispositivos. Hay que tomar una pausa cada 40 minutos de fijación intensa en una tablet, laptop o celular. Sirve para cambiar de foco y, de paso, estirar las piernas. Los chicos tienen que salir a la luz natural, hacer actividades al aire libre como mínimo media hora por día.

Cómo saber si los chicos tienen miopía

Suelen quejarse de dolor de cabeza, se refriegan y tienen los ojos rojos. Aumenta la frecuencia del parpadeo e incluso miran de costado. Es común también, que los chicos con signos de miopía se acerquen más al cuaderno, la carpeta o a la televisión.

El tratamiento

Tanto en los chicos como en los adultos, la miopía se trata prescribiendo anteojos o lentes de contacto para corregir la visión. Pero los chicos y los adultos tienen diferentes reglas, porque los chicos están creciendo y sus tejidos oculares son proclives a alterarse por tanto esfuerzo en la acomodación. Por eso, la consulta al médico oftalmólogo es tan importante en estos estadios, porque tratada a tiempo se puede detener el aumento de la miopía.

Son los médicos oftalmólogos los que están entrenados, capacitados y autorizados a dilatar las pupilas a estos pacientes y tomar todas las medidas necesarias antes de recetarles anteojos, lentes de contacto o suministrarles el tratamiento médico adecuado. El objetivo es reducir la progresión de la miopía, algo que ya no ocurre en la edad adulta.

El Consejo Argentino de Oftalmología y la Sociedad Argentina de Oftalmología Infantil aprobaron el tratamiento médico con colirios específicos para estos chicos que presentan miopías progresivas.

Para reducir la progresión de la miopía se necesita hacer una buena medida de su defecto y que el paciente use corrección todo el día (anteojos o lentes de contacto). Las gotas aprobadas son una herramienta extra.

Hay un nuevo sistema de lentes de contacto que se usan solo cuando se duerme y se quitan al despertar. Se llaman Queratortologia y tienen sus indicaciones como también sus complicaciones, porque se trata de colocarle lentes de contacto a los chicos para dormir. El sistema prometen reducir la progresión de la miopía en hasta en un 59 por ciento.

Cuando se estabiliza el crecimiento, los adultos pueden someterse a una cirugía para corregirla. En resumen, si bien aún no es posible revertir la miopía, considero que es de suma importancia poner todo lo que esté en nuestra mano para evitarla y para mejorar la calidad de vida de los chicos que la padecen.

(*) El doctor Roberto Albertazzi (M.N. 54.836) es médico oftalmólogo. Presidente de la World Keratoconus Society y miembro fundador de la Sociedad Argentina de Cirugía Refractiva, Córnea y Cataratas.