Histórica inversión para tecnología de control aéreo

En los últimos 4 años se viene incorporando tecnología los aeropuertos argentinos en equipamiento y tecnología para mejorar la navegación aérea, lo que incluye nuevas torres de control, comunicaciones, radares, sistemas de vigilancia, equipos para operar en condiciones meteorológicas adversas; renovándose equipos de más de 35 años de antigüedad e incorporando tecnología que no existía en el país.

En los aeropuertos argentinos, en 2015 había 22 millones pasajeros en avión, el año pasado fueron 29,3 millones. El tráfico aéreo (despegues y aterrizajes) creció un 22%, pasando de 512 a 627 vuelos diarios.  Para acompañar ese crecimiento el Ministerio de Transporte, a través de la Empresa de Navegación Aérea (EANA), está invirtiendo más de 5000 millones de pesos en equipamiento para mejorar la seguridad y que el tránsito aéreo sea fluido, sin demoras, congestiones ni cancelaciones.

En los últimos 4 años se están incorporando 35 estaciones meteorológicas nuevas, 14 equipos VOR de radio ayuda, 13 equipamientos de ILS (sistema de aterrizaje instrumental), sistemas de detección de rayos y radares nuevos fabricados en el pais por el INVAP.

En la Argentina el sector aerocomercial sigue creciendo, generando empleo y conexiones en las provincias de todo el país, fomentando el turismo y la conectividad de las personas, las ciudades y las regiones. Con esta nueva inversión en tecnología y modernización de los aeropuertos acompañamos ese crecimiento“-Guillermo Dietrich, Ministro de Transporte de la Nación.

Radares

Las principales terminales aéreas –Córdoba, Mendoza y Aeroparque, El Palomar, Ezeiza y San Fernando en el Área Terminal Buenos Aires (TMA BAIRES), incorporarán 3 radares nuevos fabricados en Bariloche por el INVAP, la empresa argentina proveedora de tecnología, con una inversión de 16 millones de dólares y empleando a 50 personas en forma directa, beneficiando a 30 millones de pasajeros que se mueven por estos aeropuertos al año.

A través de un convenio con el INVAP también se realiza el mantenimiento de 22 radares en el país. El que se incorporará en Ezeiza permitirá que el aeropuerto internacional suba de categoría.

Ezeiza, Aeroparque, Iguazú y Córdoba, con nuevas torres de control. Son clave para dirigir el tránsito aéreo con seguridad y en forma moderna, tanto del edificio como del equipamiento y la tecnología. Estas terminales concentran el principal flujo aéreo del país.

Renovación

Se renovaron equipos que hacía más de 35 años que no se cambiaban: por ejemplo el instrumental de aterrizaje ILS en Tucumán, pasaron 35 años sin reemplazarlo, y se está instalando el nuevo. Este equipo manda señales desde el aeropuerto al piloto para indicarle  la trayectoria que tiene que seguir con la mayor precisión para acercarse a la pista y aterrizar, sobre todo en condiciones de poca visibilidad. Así se demoran desvíos, demoras, cancelaciones de vuelos.  En Tucumán en 2015 volaron 583.000 personas, el año pasado fueron 940.000 (+61%).

Leé más: Creció la cantidad de pasajeros en los aeropuertos domésticos

En Mar del Plata, otro equipo que se llama VOR no se cambiaba hace 37 años y va a cambiarse este año. Es una tecnología para dar asistencia por radio. La antigüedad promedio de estos equipos en la Argentina en 2015 era de 25 años, se compraron 14 nuevos que se instalarán este año.

Novedad

Por primera vez en la historia se incorporo tecnología que no existía como los sistemas de detección de rayos, que indican con precisión dónde se producen las descargas. Esto protege al personal en tierra y evita suspensiones de vuelos. Esta tecnología empezamos a instalarla en las principales terminales (Ezeiza, Aeroparque, El Palomar) para el G-20 y la van incorporando progresivamente todos los aeropuertos del país.

Otra tecnología que  se está sumando  son estaciones meteorológicas automáticas (AWOS), tecnología finlandesa para instalar en 35 aeropuertos. Sólo 3 aeropuertos tenían esta tecnología en 2015, para que en todos los aeropuertos se puedan reducir hasta un 60% las demoras, cancelaciones o desvíos, y que hasta hoy son provocadas por cuestiones meteorológicas.