La atmósfera de Venus ocultó una «ola de nubes» gigantesca durante 35 años

El descubrimiento podría ser clave para entender la evolución del efecto invernadero, a partir del estudio del planeta más cálido del sistema solar.

Basados en material de la misión espacial japonesa Akatsuki, científicos de ese país descubrieron una gigantesca «ola» de nubes que azotó las profundidades del grueso manto que cubre a Venus durante al menos 35 años. El fenómeno había pasado desapercibido hasta ahora. La investigación fue publicada en la revista Geophysical Research Letters.

Venus es el planeta más cálido del sistema solar, con una temperatura en superficie de 465 grados y está cubierto por un manto de nubes de gotas de ácido sulfúrico que se mueven a toda velocidad. Mientras que el planeta tarda 243 días en dar una sola vuelta, su atmósfera lo hace 60 veces más rápido.

La veloz circulación, conocida como «superrotación atmosférica», parece ser frecuente en cuerpos planetarios que giran muy lentamente, pero el por qué sigue siendo un misterio. La nueva investigación arroja datos que pueden ser claves para entender su origen.

Este fenómeno de la «ola» de nubes, que puede llegar a extenderse hasta 7500 kilómetros a través del ecuador, podría ser una de las explicaciones de la generación de energía necesaria para la superrotación atmosférica.

«Hemos hallado un fenómeno en las nubes profundas de Venus que es candidato serio a transportar energía desde esa parte profunda hacia las nubes más altas, zona en la que los vientos de la superrotación son más veloces», afirmó a la agencia EFE el investigador Javier Peralta, de la agencia espacial japonesa JAXA y coordinador del estudio.

Debido a la espesa capa de nubes, es muy difícil ver lo que ocurre en la parte más profunda. Gracias a la misión Akatsuki y sus dos cámaras se observó lo que pasa en lugares hasta ahora no explorados y con mucha resolución.

Este planeta tiene muchos tipos de ondas atmosféricas y una de las hipótesis más fuertes para explicar el fenómeno que analiza el trabajo es que en realidad lo que se observa es una onda, es decir una perturbación, que se propaga a mayor velocidad que los vientos. «Venus es un laboratorio excepcional que nos permite ver qué ocurre en un planeta cuando el efecto invernadero se desboca, ya que el 98% de la composición atmosférica es dióxido de carbono», concluye este investigador.