La vida después de un ACV: cómo es la dieta que hay que seguir para recuperar vitalidad

Por Sabrina Tarico y Sofía Chiola (*). | La alimentación y la hidratación también se ven afectadas tras un ataque cerebrovascular.

Cuando pensamos en las secuelas de un ataque cerebrovascular (ACV), no se nos ocurre que la alimentación y la hidratación también podrían verse afectadas. Sin embargo, esta es una realidad a la que deben enfrentarse muchos pacientes que quedan con trastornos deglutorios, algunos de los cuales pueden llegar a ser irreversibles.

Cuando se diagnostica la disfagia luego de las pruebas que se les hacen a los pacientes, puede ocurrir que se requiera incorporar una vía de alimentación mediante sonda (enteral) y/o cambios de consistencia en la alimentación habitual, que puede ser permanente o transitoria.

Los profesionales de nutrición debemos considerar esta modificación y traducirla a nutrientes adecuados para cada caso particular a través de los alimentos.Leé tambiénACV | «Socoorré», la regla mnemotécnica que salva vidas

En este sentido, la alimentación debe ser variadaprotectora del sistema cardiovascular y enriquecida en varios casos para suplir ciertas deficiencias. Muchos pacientes requieren de una larga rehabilitación y eso implica que para lograr resultados eficientes es importante hacer hincapié en lo fundamental del estado nutricional.

Entonces, es fundamental trabajar en conjunto con el área de Fonoaudiología para que sus profesionales puedan determinar la consistencia de la dieta. Esta última tiene que contemplar otras enfermedades de los pacientes y adecuarla con los alimentos.

Las consistencias de las dietas pueden ser: semisólidablanda o general.

 Dietas semisólidas: incluyen lácteos, como yogur o postres lácteos (tipo chuños ocomerciales); carnes rojas y blancas (preferentemente); huevo; verduras (evitar las crudas ylas que tienen hollejos); frutas (evitar las fibrosas) y cereales como papa, polenta o sémola;y aceites vegetales.

Dichos alimentos deben ser cocidos y luego procesados, para que queden bien homogéneos y sin partículas. Además, deben estar siempre humectados con salsas para evitar que sean secos en la boca. También se incluyen infusiones ensopadas con vainillas o magdalenas y licuados de frutas ligeros/espesos con leche o agua.

Los procesados pueden ser enriquecidos con aceites vegetales, quesos blancos o ricota, leche en polvo o suplementos en polvo. No hay que olvidar que siempre se debe tener en cuenta el estado nutricional y clínico del paciente.