Los chinos, otra vez: el drone conectado al cerebro

El desarrollo tecnológico nos sorprende día a día, pero los chinos no paran de generar más y mejor innovación como los aviones no tripulados que son ampliamente utilizados para búsqueda y rescate en caso de desastres, como terremotos, aludes o naufragios, pero ahora con una característica futurista: los nuevos drones responderán a las decisiones cerebrales humanas.

Hasta el momento, estos dispositivos responden a comandos manuales o, en todo caso, disponen de una conducción autónoma, pero ahora un grupo de investigadores en China han desarrollado un drone de rescate controlado directamente por el cerebro humano, que incorpora y analiza las reacciones cerebrales en su control remoto. Esto les permite identificar objetivos de forma precisa y confiable.

Pero hay más, porque incluso logra hacer esto en condiciones adversas como en caso de tormentas de arena, niebla y otras condiciones climáticas de baja visibilidad, lo que dificultaría que la máquina reconozca el objetivo de búsqueda por sí misma. Un instituto de Pekín integrante de la Academia de Tecnología de Lanzamiento de Vehículos de China, es el grupo desarrollador de este sistema que tiene forma de auricular con electrodos, capaces de detectar la actividad eléctrica del cerebro o las ondas cerebrales, utilizando electroencefalografía (EEG).

Para entender su funcionamiento, las ondas cerebrales humanas van cambiando de acuerdo a lo que hacemos y sentimos, con lo cual cuando las ondas cerebrales tienen una frecuencia más baja, eso se traduce en que nos sentimos cansados, lentos o abatidos. Si las frecuencias más altas son las dominantes, entonces estaremos más activos, es decir, excitados o hipersensibles.

Luego, viene la mejor parte: según cita ANSA, “cuando los usuarios miran las imágenes capturadas por el drone transferidas en tiempo real a sitios de desastre, los sensores en los auriculares registrarán y recogerán los cambios en sus ondas cerebrales. La máquina, que recoge los datos del electroencefalograma, después de haber realizado una serie de análisis y cálculos, identifica y señala los objetivos al drone”.

Vale aclarar que los usuarios no necesitan hablar ni hacer gestos no movimiento de ningún tipo: el sistema es tan preciso que lee las ondas cerebrales en milisegundos, lo que a su vez permite que el drone identifique objetivos casi al mismo tiempo que el usuario lo descubre. Hasta el momento, la mayoría de los drones de rescate utilizan un sistema de reconocimiento de imágenes, que puede identificar objetivos después de compararlos con objetos de referencia almacenados en el sistema. Por ejemplo, cuerpos humanos atrapados entre escombros.

El valor agregado de esta impactante creación es que “en circunstancias “reales”, el drone no tripulado identifica objetivos con la ayuda de los ojos humanos, que pueden ver lo que un aparato convencional no es capaz de hacer al interpretar en situaciones complejas”. Es decir, si el reconocimiento de un pie entre los escombros es dificultoso para una máquina, para el ojo humano no lo es.

Para los investigadores, este nuevo sistema podría aumentar en un 20 por ciento la precisión en la capacidad de los drones para identificar los objetivos donde intervenir. Si bien al depender de la propia máquina gracias a millones de imágenes comparativas para luego tomar una decisión, ahora dependerá directamente del ojo humano, su cerebro y una simple decisión con sólo pensarla para que el drone actúe en consecuencia.