Por qué los mosquitos nos eligieron como víctimas hace miles de años

Las poblaciones humanas les proporcionaron un recurso fácil, seguro y siempre disponible. El olor corporal, influenciado por la sangre, los atrae.

Los mosquitos transmiten enfermedades a aproximadamente 100 millones de personas por año. Sus picaduras condicionaron la historia de la Humanidad. De los aproximadamente 3.500 especies que hay en todo el mundo, la inmensa mayoría son generalistas que pican a cualquier vertebrado que encuentran a su paso.

Las enfermedades humanas transmitidas por mosquitos las provocan apenas media docena de especies de tres géneros (Aedes, Anopheles y Culex), que evolucionaron para seleccionarnos específicamente gracias al dióxido de carbono que emitimos y a nuestros efluvios corporales -vapor o partículas muy pequeñas que se emiten del organismo-.

¿Por qué algunos mosquitos se especializaron en picar a los humanos?

La mayoría de los investigadores piensa que especializarse en las personas no habría supuesto ninguna ventaja particular para los mosquitos antes del desarrollo de las culturas sedentarias hace aproximadamente 10.000 años.

Una vez asentadas, las poblaciones humanas podrían haber proporcionado un recurso fácil, seguro y siempre disponible, a diferencia del de otros grupos de animales migratorios que solo garantizan sangre estacionalmente.

Los datos genómicos son consistentes con la hipótesis de que los grupos de mosquitos especializados en humanos evolucionaron dentro de ese periodo cultural. Sin embargo, la cuestión es qué compensaciones fisiológicas, anatómicas, morfológicas y conductuales indujeron a que algunos mosquitos eligieran picar a los humanos y a no hacerlo en los animales domésticos que nos acompañan desde mucho antes de convertirnos en sedentarios.

Los mosquitos especializados en humanos no se limitan tan solo a picar a las personas, sino que también tienden a reproducirse en hábitats modificados por el hombre. Depositan sus huevos en el agua y los humanos somos los únicos animales que manipulamos el agua para extraerla, canalizarla y acumularla para consumo doméstico.