Qué fue de los anteojos inteligentes: productos que se resisten a la tecnología

Usualmente, vemos en los principales medios de comunicación del mundo todo tipo de anuncio y noticia sobre un nuevo avance en materia de tecnología. Un desarrollo disruptivo que asombra a todos los continentes o una innovación que nadie esperaba. Dentro de este marco, hemos visto en varias películas y series del futuro (y no tanto) ver a personas con gafas súper tecnológicas.

El antecedente más cercano es el de Google Glass, que anunció en 2012 las primeras gafas de realidad aumentada. Este prototipo fue uno de los grandes anuncios de ese momento para el gigante tecnológico, pero no tuvo mucha vida. Los interrogantes sobre la privacidad de las personas, la resistencia a ser grabados por quienes nos miraran con dicho producto fueron las primeras e insalvables trabas.

Así, el gran producto de Google pasó de ser para el consumidor a tener un final relacionado a los ejércitos y fuerzas policiales. Evidentemente, no era el momento para Google Glass. Luego de eso no hubo más noticias al respecto, pero como contraposición, aparecieron y evolucionaron todo tipo de productos relacionados a la lectura, pero en relación a los libros y no los anteojos.

Claramente, esto es una cuestión de tiempo. Tarde o temprano, aparecerán nuevas opciones para actualizar y reemplazar las eternas gafas que la historia se encarga de mantener tal cual las conocemos. Sí hubo cambios en otros productos históricos, como los relojes en sus versiones Watch de Apple, que sí lograron incluir muchas y nuevas funciones para los usuarios.

El primer intento de la Google Glass, orientado al consumidor final, no respondía a ninguna necesidad, tenía un alto valor (1500 dólares), tenía fallas y su batería no pasaba de las tres horas. En algún momento aparecerán los nuevos anteojos 2.0 o con realidad aumentada o tipo Glass, pero hasta la fecha nada ha cambiado: usamos los mismos lentes hoy que hace un siglo atrás.