¿Qué pasó con las 140 ballenas muertas que aparecieron en Nueva Zelanda?

El trato más humano fue aplicar la eutanasia dada la imposibilidad de devolverlas con vida.

(ANSA) – Más de 140 ballenas piloto murieron tras vararse en una playa remota de la isla Stewart, en el extremo sur de Nueva Zelanda. El Departamento de Conservación fue alertado sobre el varamiento el sábado a la noche, y la mitad de las ballenas ya habían muerto cuando fueron halladas, dijo el director de las operaciones del departamento, Ren Leppens.

«Lamentablemente las probabilidades de devolver las ballenas al mar con éxito eran extremadamente bajas», dijo Leppens. «La localidad remota, la falta de personal disponible y las condiciones de empeoramiento de los cetáceos hicieron que el trato más humano fuera la eutanasia. Sin embargo siempre es una decisión desgarradora», agregó.

Leppens explicó que durante el fin de semana un grupo de diez ballenas pigmeas se vararon en otra playa, mientras hubo otros dos casos de varamiento de ballenas individuales. «Es improbable que los casos estén relacionados», pero los varamientos son relativamente comunes en Nueva Zelanda.

Japón podría reconsiderar su adhesión a la Comisión Ballenera Internacional (CBI), después de la nueva oposición de esa organización para autorizar la caza sostenible e indiscriminada de cetáceos. Así lo afirmó el viceministro de Agricultura y Pesca japonés, Masaaki Taniai, después del rechazo de la propuesta de Tokyo al final de la reunión de cinco días en Florianópolis, Brasil.

Unas 41 naciones, entre ellas Australia y muchos países de la Unión Europea, han expresado su desacuerdo a la propuesta; mientras que 27 gobiernos se mostraron a favor, entre ellos Noruega e Islandia. Tokio espera reanudar la caza de ballenas, cuya población no se considera en peligro de extinción, y Taniai indicó que Japón está considerando todas las opciones sobre la mesa, ya que «el desacuerdo dentro de la comisión de pruebas sostenibilidad científica de la especie es intolerable».

Una solicitud anterior de reanudación de la caza comercial presentada por Tokyo ya había sido rechazada en 2014. Pese a que Japón se vio obligado a detener la caza de ballenas con fines comerciales en 1982, en línea con una moratoria internacional decidida por la CBI, los barcos japoneses han seguido cazando ballenas desde 1987 en adelante, por cuestiones que el gobierno denomina «vinculadas a la investigación científica».