Se recuperó la demanda de planes de ahorro, pero se registran demoras en las entregas

Agosto fue el primer mes donde las suscripciones crecieron respecto al año pasado.

A fines del 2019, con la devaluación que se produjo tras las PASO, los precios de los automotores tuvieron un significativo aumento y, junto a ellos, las cuotas de los planes de ahorro para entrega por sorteo y licitación. Esta crítica situación produjo una fuerte mora y provocó una intensa negociación entre las terminales automotrices y el Gobierno para darle una solución a los ahorristas. En medio de todo esto, llegó la pandemia y lo que ya venía cayendo, terminó de derrumbarse.

A pesar de estas pésimas noticias, a partir de la flexibilización de la cuarentena, desde el mes de mayo, la caída en dólares de los precios de los autos, en particular en términos de las cotizaciones alternativas como MEP y Bolsa, y las dificultades para acceder a los vehículos del modo convencional -por falta de stock y dificultades para importar- hizo que el régimen de planes de ahorro recobrara fuerza.

Para ser más preciso, agosto fue el primer mes donde las suscripciones crecieron respecto del año pasado (20%, hasta las 32.600) y las empresas esperan una consolidación de este repunte en lo que resta del año. Si bien esta es una buena noticia para las empresas, no lo es tanto para los adjudicados para retirar vehículos ya que no saben exactamente cuándo podrán hacerlo. Las demoras en la aprobación de las licencias no automáticas por parte del Gobierno a las terminales dificultan, para algunas compañías, el cumplimiento de los plazos legales, que oscilan entre los 45 y los 90 días.

Esta situación, ya sea de faltante de stock, generada por el aislamiento y luego por demoras causadas por el Sistema Integral de Monitoreo de las Importaciones (SIMI), afecta a los planes de ahorro, pero en menor magnitud que en el mercado convencional. Por lo general, las concesionarias priorizas las entregas previstas en los planes, esto hace que muchas de ellas se queden sin vehículos para ofrecer. Incluso, puede suceder que las terminales salgan a recomprar unidades que tiene su red de vendedores para poder cumplir con los plazos legales del contrato.

Por otro lado, hay muchas personas que tienen lo dólares y quieren aprovechar la brecha y para comprar un auto más barato, se suscriben en un plan, anticipan todas las cuotas y luego esperan la entrega sin apuro. Esto no podrían hacerlo en una compra tradicional, ya que para facturarlo el vehículo tiene que estar nacionalizado (y hoy hay falta de stock), mientras que, de la otra manera, la persona compra un plan.

Estas tendencias no solo hicieron que haya un crecimiento de suscripciones, sino también hubo un incremento en el monto de la facturación. En plena pandemia de coronavirus las empresas automotrices ven una recuperación y estiman que este año las ventas podrían llegar a un número estimado de 300.000 vehículos, de los cuales el 20% serán por planes de ahorro.