Tras el reinado de la harina y la mozzarella, llega la pizza con quínoa, chía y tofu, ¿te animás?

Tiene nuevos aportes nutricionales y es más saludable. Es una receta que desafía tradiciones, pero tiene sus ventajas.

Tanto la chía como la quínoa son dos semillas legendarias que desde hace pocos años se incorporan a la gastronomía local.

La quínoa tiene una alta cantidad de proteínas vegetales: unos 16 gramos de proteínas por cada 100 gramos. Se destaca por la presencia de ocho aminoácidos esenciales, hidratos de carbono complejo de absorción lenta, almidón, fibra, minerales, proteínas y ácidos grasos omega 3. Tiene poca grasa y no contiene gluten.

La chía tiene un sabor suave y agradable que recuerda al sabor de las nueces. Es un ingrediente cómodo de usar y no requiere una preparación especial. Es rico en ácidos grasos omega 3; en menor cantidad, contiene ácidos grasos omega 6, proteínas, fibra, minerales como, el hierro, calcio, potasio, magnesio, cinc, rica en antioxidantes, vitaminas del grupo B, vitamina A. Tiene pocas grasas, pocas calorías y tampoco contiene gluten.

“Con esta receta de pizza a base de quínoa y chía, reemplazamos cereales por semillas. El valor nutritivo es muy superior. Las semillas tienen buena cantidad de calcio y una mejor regulación de la insulina respecto a un ultrarefinado que sería la harina tradicional que se usa en general para hacer pizza”, resume el nutricionista Matías Marchetti (M.M. 7.210).

Qué se necesita:

• 300 gramos de quínoa.

• 150 gramos de chía.

• 1/2 cucharadita de bicarbonato.

• 50 gramos cebolla de verdeo.

• 30 gramos de champiñones.

• 1/2 cebolla.

• 1 morrón.

• 1 tomate.

• 300 gramos entre queso magro untable y cuartirolo descremado para pizza tradicional o pedacitos de tofu para no lácteos.

• 1/4 vaso de aceite de oliva.

• 1 cucharadita de sal.