Recuperó una enfermedad y, para celebrar, su marido le regaló un Torino impoluto: una historia llena de vida, amor y fierros

Es un 300 S de 1969 al que bautizó Lelo, como le decían a su abuelo que falleció poco tiempo atrás.

De escuchar a su hija de siete años decirle “mamá, si a vos te pasa algo yo me muero” a recibir como regalo un Torino de 1969 con un estado de conservación espectacular ni bien abrió los ojos tras la cirugía en la que, afortunadamente, la vida le dio una nueva oportunidad.

Así, en apenas semanas, la historia de Paula (42) sumó un capítulo que podría haber sido el más triste, pero que hoy relata con una sonrisa en la cara. Casi de repente su vida volvió a empezar.

Es un domingo de primavera por la tarde en el barrio de Versalles, el cielo está completamente descapotado y TN Autos entra al hogar que Paula comparte con Fabio, su esposo (49), y su pequeña y dulce Morena.

ás que un hogar, es un museo del automóvil. Decenas de cuadros, dibujos y autitos a escala dominan la escena desde la puerta de entrada hasta la cocina, donde la familia Ameghino decide abrirse para contarnos cómo convirtieron el momento más difícil de sus vidas en una anécdota muy feliz.

“Cuando le pasan cosas límites, se pone más fuerte que nunca. Lo digo con orgullo: es un tanque de guerra”, dice Fabio al hablar de su mujer, sin hacer fuerza para ocultar la emoción. “Si la veo mal, mis 120 kg se convierten en 15 kg”, bromea. Tiene razón: hace calor, Fabio está en musculosa y se lo ve enorme, pero la mira a los ojos y se vuelve un pichoncito enamorado.

La vida los cruzó hace once años y llevan diez viviendo juntos. Él siempre fue fanáticos de los autos. Del Torino en particular. Ella nunca supo lo que era una biela o un pistón hasta que la vida los cruzó. Y hoy van en familia a los encuentros de Torinos Unidos Argentina, grupo del que Fabio participa activamente (es uno de los administradores).

Fabio va por su quinto Torino, pero Paula nunca había tenido uno. Confiesa que “hace rato venía con ganas de comprarle uno a ella. Soñaba con poder hacerlo». Y llegó en el momento menos… ¿indicado? No, a lo sumo en el menos esperado.