“Yo creo que lo tuve”, la frase que más circula sobre el COVID-19 y plantea incertidumbre

Una creencia extendida habla de personas que suponen haber tenido coronavirus sin haberlo constatado oficialmente. La certeza se logra con el dosaje de anticuerpos.

La sospecha nos invade. Revisamos el pasado reciente, las situaciones de contacto, las superficies que tocamos con las manos, el recuerdo de alguien que nos tosió cerca y cómo nos sentimos en algún momento de estos 192 días de pandemia.

Repasamos la lista oficial de síntomas del coronavirus: fiebre de 37,5°C, tos, dolor de garganta, dificultad respiratoria, cefalea, diarrea y vómitos, similares a los de la gripe, el resfrío, la alergia o una indigestión. ¿Pasamos por alguno en este tiempo? ¿Se combinaron?

Sabemos hasta aquí que buena parte de las personas que tuvieron COVID-19 lo cursaron de forma leve. Y que a veces actúa en forma imperceptible. Es ahí donde brotan las dudas. ¿Conocés a alguien que recuerda haber llegado a Ezeiza en marzo, en los últimos vuelos que llegaron desde Europa o los Estados Unidos? ¿Escuchaste comentarios de personas que creen haber perdido el gusto y el olfato antes de que las autoridades los identificaran como señales del virus?

“Hay tanta información disponible que se produce una suerte de hipocondría generalizada. Ante cualquier síntoma, las personas lo asocian directamente al coronavirus. Es parte del desgaste que se generó en todo este tiempo”, reconoce a Con Bienestar el psicólogo Damián Supply (M.N. 44.122).

Según estimaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC, su sigla en inglés), hasta el 40 por ciento de las personas afectadas por el coronavirus no presentan ningún síntoma de la enfermedad.

“Es muy común creer que ya se tuvo coronavirus. La única manera fehaciente de saber si realmente lo tuvimos es con el dosaje anti SARS COV-2 IgG”, señala Bárbara Broese (M.N. 130.018), jefa de Epidemiología del Hospital Central de San Isidro.

Esta prueba utiliza unas pocas gotas de sangre para determinar si se tienen anticuerpos contra la enfermedad. Si da positivo, significaría que esa persona ya se habría contagiado, con recuperación incluida. Los anticuerpos identificables en el plasma prueban además que se habría desarrollado inmunidad contra el coronavirus.

“Sin embargo, hay entre un 20 y un 30 por ciento de la población que lo tuvo y no genera anticuerpos”, revela Broese.

Las pruebas

Los anticuerpos pueden detectarse en la sangre por varias semanas después de recuperarse del COVID-19. Aunque estos anticuerpos pueden proporcionar alguna inmunidad todavía no hay suficiente evidencia para saber cuánto tiempo duran.

“Se reconoce un tipo de anticuerpo llamado inmunoglobulinas M (IgM), que son las primeras en aparecer e indican que existe infección en ese momento. Se producen aproximadamente a los siete días de contagiarse con el virus y aumentan hasta los 14 días. También hay otro tipo de anticuerpo llamado inmunoglobulinas G (IgG) que aparecen a partir del día 12 del contagio y son las que nos indican que el cuerpo tiene defensas contra el virus y la enfermedad remitió”, explica la doctora en Bioquímica Susana Anhel (M.N. 1.454).

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El personal de salud y sobre todo los que trabajan en áreas críticas, se hacen estas pruebas periódicamente. También se indica a las personas que quieran donar plasma. De forma privada, un test de anticuerpo cuesta alrededor de tres mil pesos.

“Sin certezas, no hay que dar por sentado nada y tenemos que seguir tomando recaudos”, aconseja el psicólogo Supply.

Se irán descubriendo situaciones y diagnósticos a medida que el tiempo transcurra y se afinen los métodos de testeo y dosaje. Mientras tanto, seguiremos escuchando la frase: “Yo creo que lo tuve”.